La barbacoa también en Otoño

El clima más templado del otoño es ideal para disfrutar de las carnes

El secreto de una buena barbacoa de otoño-invierno

Llega el otoño y bajan las temperaturas por lo que aumentan nuestras necesidades calóricas. Es una época en la que el cuerpo nos pide carne más grasa (bueno tampoco podemos decir que alguna vez nos lo hubiera dejado de pedir) pero si que es verdad que la digestión de carnes grasas con las altas temperaturas del verano resulta más difícil. 

Por lo cual las todavía agradables temperaturas del Otoño y horas de luz hacen que podemos seguir disfrutando de la barbacoa además de introducir más variedad al menú.

¿Qué carne elegir?

Las mejores carnes son las que tienen una mayor filtración de grasa porque son las que más sabor a humo absorben. 

Cerdo: Panceta, chorizos, longanizas blancas, chistorras, costillas frescas o adobadas y pinchitos morunos de magro adobado principalmente y para los más caprichosos el secreto, la presa o la pluma por su elevada grasa infiltrada. Si quieres el mejor resultado, evita las piezas menos magras, como el solomillo o el lomo, porque son menos jugosas.

Ternera: Lo que más triunfa es el entrecot, el chuletón o el solomillo por su jugosidad e intensidad de sabor, aunque también puedes optar por algo más sencillo como el churrasco de ternera o la aguja. Otra posibilidad es preparar unas exquisitas hamburguesas de vacuno. 

Cordero: Indiscutiblemente las reinas son las chuletillas de cordero ya sean de costillas, de pierna o la falda. Y también puedes optar por una paletilla. La carne de cordero, lechal o no, es muy grasa y sabrosa, por eso queda tan bien en la barbacoa. 

Pollo: Muy apreciada por los niños en especial las alitas de pollo aunque también puedes elegir las brochetas, los muslos y los contramuslos.

Es importante para el éxito de la barbacoa cortar las carnes de forma correcta. Se debe utilizar un corte perpendicular a la dirección de las fibras, nunca en paralelo, para evitar que éstas sean demasiado largas y resistentes y así no dañar la pieza.

EL FUEGO Y LAS BRASAS

Para empezar a asar las primeras piezas lo importante es que no tenga mucha llama. Aunque todo dependerá de la pieza a cocinar. Se recomienda empezar con las piezas que se cocinan en poco tiempo aprovechando un fuego más fuerte y cocinar las que necesitan un asado más largo después, cuando las brasas estén más atemperadas.

Uno de los secretos que recomienda es añadir ramas de tomillo y romero a las brasas en el último momento para que la carne coja un poco de aroma.

Se puede salar con sal fina antes de meterla en la parrilla y con gorda o en escama después de sacarla del fuego.

Hasta la próxima barbacoa

Lo único que tienes que hacer tú es precalentar a máxima temperatura hasta que se carbonicen los residuos de alimentos. Después, sus restos son muy fáciles de desprender de la rejilla de cocción mientras aún está caliente empleando uno de los cepillos especialmente diseñados para ello.

  • Limpia o sustituye las bandejas de grasa periódicamente. De este modo, además, evitarás correr el riesgo de que se incendie la grasa acumulada.
  • Carboniza las rejillas a máxima temperatura, cepíllalas y, si es necesario, usa un limpiador para rejillas.
  • Limpia las piezas esmaltadas y exteriores de la barbacoa empleando exclusivamente un limpiador específico para barbacoas.
  • PRECAUCIÓN: El hierro colado sólo debe limpiarse a mano. ¡No lo introduzcas en el lavavajillas!
  • Comprueba la ausencia de perforaciones en la bandeja de cenizas 

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